Dieta para la diarrea en adultos

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La diarrea es un desorden intestinal caracterizado por la emisión de heces no formadas o líquidas, el aumento de la frecuencia, el aumento de la masa fecal y el contenido de agua.La diarrea no es una enfermedad, es más bien una expresión de numerosas infecciones y patologías, puede aparecer en forma aguda (más frecuente en las infecciones) y crónica (patologías gastroentéricas).

La diarrea se considera aguda si dura menos de dos semanas, subaguda o persistente entre dos y cuatro semanas, crónica si dura más de cuatro semanas.Puede ir acompañado de náuseas, vómitos, meteorismo, mala absorción, presencia de moco o sangre en las heces, dolor abdominal.

La diarrea aguda puede causar infecciones virales o bacterianas, puede ser causada por el consumo de drogas, por condiciones patológicas (diverticulitis, rectocolitis, etc.) o incluso por la ingestión de alimentos alterados, contaminados y que contengan sustancias tóxicas. Es aconsejable preguntar sobre cualquier viaje al extranjero o sobre la ingesta sospechosa de alimentos o bebidas por parte de la persona afectada.

La diarrea crónica es característica de muchas enfermedades gastroentéricas que presentan estados inflamatorios de la mucosa o enfermedades del páncreas con absorción reducida de grasas (esteatorrea) o de otra manera malabsorción de nutrientes. En las patologías gastroentéricas es común la reducción de la enzima lactasa, lo que provoca problemas en la digestión de los alimentos que contienen lactosa (leche, productos lácteos frescos, etc.).

La diarrea puede convertirse en la causa de deficiencias nutricionales como la deshidratación debido a la excesiva pérdida de agua, la pérdida de minerales (electrolitos) como el sodio, el potasio, el cloro, etc. la disminución de la absorción de vitaminas liposolubles (A, E, D, K) y la malnutrición. Una anamnesis cuidadosa es la herramienta de evaluación más importante; debe investigarse la frecuencia de las evacuaciones, la aparición de heces, los síntomas generales y abdominales y la duración.

En la fase aguda, la terapia debe intervenir rápidamente para detener los desequilibrios hidroelectrolíticos y energéticos. Es importante identificar la causa lo antes posible para definir una terapia específica. Por lo tanto, será necesario suspender los alimentos o las drogas identificadas como posibles causas, reintegrar los líquidos y los electrolitos, y modificar la dieta, que debe ser libre de lactosa y muy baja en fibra. La necesidad de un posible tratamiento farmacológico será decidida por el médico.

Una dieta reducida en lactosa y fibra y con una osmolaridad controlada puede ser necesaria en períodos de reabastecimiento después de las fases agudas y modificarse gradualmente según la recuperación de las capacidades funcionales gastroentéricas, o puede ser necesaria de manera constante cuando se presentan patologías intestinales crónicas.

Recomendaciones dietéticas generales

  • Buena hidratación.
  • Reducir el consumo de azúcares simples.
  • Reducir el consumo de grasas saturadas.
  • Reducir el contenido de lactosa y fibra.
  • Prefieren métodos de cocción como: vapor, microondas, parrilla o plato, olla de presión, en lugar de freír, freír en una sartén o carne hervida.
  • Los primeros platos (pasta o arroz) deben ser sazonados simplemente.
  • Respetar una correcta distribución de las comidas, evitando el almuerzo y la cena abundantes y comiendo al menos 2 bocadillos.

En los tres capítulos siguientes se indican los alimentos no permitidos, permitidos con moderación, permitidos y recomendados en caso de la patología indicada.

Sin embargo, al seguir las indicaciones hay que tener en cuenta que, para obtener una dieta correcta y equilibrada que proporcione al organismo todos los nutrientes que necesita, es necesario tomar la cantidad (porción) adecuada de alimentos y respetar la frecuencia con que algunos alimentos deben consumirse, diaria o semanalmente, dentro de un esquema dietético personalizado.

La dieta del día debe respetar el equilibrio energético de cada persona y la energía introducida debe ser igual a la gastada para no aumentar el riesgo de sobrepeso, obesidad y también de malnutrición.

Alimentos prohibidos

  • Leche fresca y queso
  • Salchichas
  • Las verduras y la fruta fresca deben evitarse en la fase aguda. Pueden sustituirse por centrifugadoras y jugos de cítricos filtrados, útiles para mantener una ingesta adecuada de líquidos y sales minerales, pero tomados con moderación.
  • Fruta seca aceitosa, almibarada o deshidratada, higos, uvas, cerezas, ciruelas…
  • Espíritus y alcohol.
  • Condimentos grasos como la mantequilla, la manteca, la margarina y otros alimentos grasos que pueden retrasar la digestión (salsas, frituras, etc.).
  • Salsas como la mayonesa, el ketchup, la mostaza…
  • La guindilla, la pimienta y las especias en general porque pueden irritar la mucosa intestinal
  • Caldo de carne o empaquetado con extractos de carne o cubitos de caldo
  • Productos integrales
  • Pizza
  • Productos de panadería suave (por ejemplo, brioche, pastel de margarita, crescente, tigelle, etc.).
  • Dulces como el chocolate, pasteles, pastas, helados, etc…
  • Ragú, salsas, pastas rellenas, sopas de verduras, pastas ricas en caldo como passatelli, tortellini, etc.
  • Café, té y bebidas con cafeína (como la cola)
  • Bebidas azucaradas como el agua tónica, el té helado, pero también los zumos de fruta, porque contienen azúcar de forma natural aunque estén etiquetados como «sin azúcar añadido».
  • Bebidas frías en general

Alimentos permitidos con moderación

  • La leche o el yogur sin lactosa (no más de una porción por día) pueden ser insertados en fases crónicas probando su tolerabilidad.
  • Hortalizas como: zanahorias hervidas (recomponen las heces), tomates maduros sin piel y sin semillas, ajo y cebolla en pequeñas cantidades y nunca salteados, las hojas de acelgas y espinacas, el corazón de la alcachofa (elimina las toxinas porque es diurético) y el hinojo hervido, los brotes de espárragos, calabacines y judías verdes; en pequeñas cantidades y después de la fase aguda y/o crónica
  • Las patatas por su poder remineralizante y protector de las membranas mucosas.
  • La fruta no debe exceder de 2 porciones / día y siempre pelada a elección: manzana, pera, albaricoques, cítricos, melón, arándanos. El plátano debe comerse en pequeñas cantidades. El jugo de manzana o de naranja está permitido siempre y cuando sea centrifugado y sin azúcar.
  • Pan fresco si está bien cocinado y sin migas.
  • Galletas secas no rellenas

Alimentos permitidos y recomendados

  • El arroz, por su propiedad astringente
  • Entre los cereales se prefieren las tostadas, los panes o las galletas.
  • La carne y el pescado magro pueden estar presentes hervidos, al vapor, a la parrilla o al horno sin grasa.
  • Los huevos escalfados no deben ser más de 2 por semana.
  • El jamón crudo bajo en grasa y la bresaola son los únicos fiambres permitidos.
  • Las legumbres sólo deben tomarse en forma de puré de legumbres.
  • El aceite de oliva virgen extra para aliñar alimentos que se utilizarán en crudo
  • Jugo de limón para dar sabor a los platos, así como hierbas aromáticas (albahaca, salvia, etc.). El limón también tiene una acción bactericida útil en caso de diarrea.
  • Caldo de verduras, inicialmente sólo patatas y zanahorias sin verduras. Las patatas tienen una acción remineralizante y protegen las membranas mucosas; las zanahorias recomponen las heces.
  • Agua al menos 1,5 litros de oligomineral natural a temperatura ambiente
  • Quesos madurados, no picantes, que tienen un contenido reducido de lactosa gracias al proceso de maduración y permiten una recuperación de minerales, como el Grana Padano DOP que, además de ser una excelente alternativa a un segundo plato de carne o huevos, también puede consumirse rallado diariamente (una cucharada sopera de 10 gramos) para dar sabor a los primeros en lugar de la sal. El Grana Padano DOP es un concentrado de leche, pero con menos grasa que la leche entera porque es parcialmente diezmado durante su procesamiento, su consumo aumenta la ingesta de proteínas en las comidas y ayuda a alcanzar el requerimiento diario de calcio.
  • Café de cebada, té ligero, té de manzanilla sin azúcar

Consejos de comportamiento

  • Abandonar el sedentarismo
  • ¡No fumes!
  • Investigar junto con el médico la presencia de cualquier otra patología subyacente
  • Cuidado con la automedicación. La eficacia de los probióticos es cuestionada por muchos, parecería tener un papel preventivo y de mejora sólo en algunos tipos específicos de diarrea; por esta razón se recomienda hablar de ello de antemano con su médico.
  • La diarrea y la mala absorción importantes pueden requerir restricciones estrictas y requisitos de suplementos dietéticos

Consejos prácticos

  • Bebe en pequeños sorbos y a temperatura ambiente
  • Advertencias
  • Los consejos dietéticos dados son puramente indicativos y no deben considerarse como un sustituto de las instrucciones del médico, ya que algunos pacientes pueden necesitar ajustes dietéticos basados en su situación clínica individual.

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